viernes, 21 de octubre de 2011

Unboxing de Asara (según los preceptos de la Sagrada Iglesia de la Perpetua Conservación)

Hola a todos, hace mucho tiempo comenté que algún día haría un unboxing como dios manda, para que todo friki de buena casa sepa como se abre un juego (nada de chorradas neoliberales de tirar partes, embalajes o envoltorios... ¡eeeks!).

Como sabrán los que sigan el blog en facebook, la semana pasada volví del Festival de Cine Fantástico de Sitges, cita anual obligatoria que de paso me lleva por Barcelona donde puedo adquirir algo de material de importación sin tener que pasar por ebay. Allí me hice con el Asara, uno de los nominados a Spiel des Jahres de este año, junto al Forbidden Island y a una cosa que se llama Quikle o algo así (¿se nota mucho que no me acaban los juegos de puzzles y que no estoy de acuerdo con el ganador de este año?). Bueno, el caso es que a la espera de que toquen mesa las novedades de Otoño, es el momento de ilustraros sobre las auténticas formas de un friki ultraortodoxo.

1. Los materiales y la zona de trabajo.

Antes de ponerse a abrir la caja sin ton ni son, hay que prepararse. Tendremos a mano un cutter (cuchilla de corte), cinta adhesiva (de embalar transparente si la caja es grande, o celo ancho para cajas pequeñas) y nuestro alijo de cajas clasificadoras, fundas para cartas, etc.., si es posible averiguar que tipo de fundas usa el juego mejor, así las tendremos a disponibles el mismo día que abramos la caja y podremos desprecintar los mazos de cartas (si, eso quiere decir que si cuando sacas el mazo y lo mides, ves que no tienes fundas del tamaño adecuado, el mazo no debe abrirse, hippies y perroflautas lo hacen, tu eres un friki supremo y no permites ni el más mínimo deterioro).



Disponemos el espacio de trabajo, una mesa lo suficientemente grande para poder desplegar los componentes sin que ocurran desgracias que nos obliguen a comprar otro ejemplar del juego (como que algún componente toque el suelo o alguna carta sufra algún desperfecto visible con microscopio de barrido).

Lávate las manos con agua y jabón (el esterilizador de UV es opcional), si te sudan las manos los guantes son obligatorios.

Una vez desplegado el Altar de la Desfloración de la Bendita Caja procedemos con el siguiente paso.

2. Abriendo el plástico.

Aquí es donde un friki de la SIPC se distingue de los demás, el precinto de plástico debe conservarse por dos motivos, el primero y más importante es que Hermes creo el juego con su plástico y profanarlo te puede maldecir con la racha de los diez mil 'unos', el segundo es que al conservar el plástico sobre la caja, esta estará más protegida (si luego lo guardas en una cámara de vacío con pila atómica, cuando la gran raza de Yith vuelva a dominar la tierra podrán echarse un Catán).

¿Y como se hace eso te preguntarás? Pues muy sencillo, primero dale la vuelta a la caja. Ahora debes cortar el plástico a lo largo de las dos diagonales de la caja. Si el precinto tiene suficiente holgura, puedes usar la técnica 267 'corte del tiburón de acero', si por contra está muy ajustado, cortaremos con la técnica 153 'caída hiriente de los cerezos en flor', poniendo el cutter de lado, en paralelo a la superficie de la caja. Nunca jamás cortaremos el precinto con el cutter hacia abajo (¿que quieres? ¿marcar la parte de abajo de la caja?, ya puestos ¿porque no usas un martillo y un escoplo?).

Como puede observarse por la sombra, el cutter no toca la caja en ningún momento. En este caso el precinto tenía holgura y usamos la técnica básica.












Cuando hayamos terminado, el precinto tendrás dos cortes en forma de cruz, solo resta retirar la tapa.

La tapa, abierta y con el precinto cortado en cruz (las etiquetas con chip de metal son obra del maligno y las tiendas que las usan recibirán tarde o temprano la venganza de los justos).




3. Reprecintando la tapa.

Ahora pasamos al la segunda fase, la circuncisión y cerrado del precinto. Cortamos las puntas del plástico de modo que el restante quede algo más largo que la mitad de la altura de la caja. Luego cortamos la cinta adhesiva del tamaño adecuado (algo menos que el ancho de la caja) y pegamos el precinto por el interior, dejándolo lo más tenso posible. Es importante pegar bien las esquinas de la cinta para que no se despeguen cuando abramos y cerremos el juego.

Recortar la punta por aquí.


Pegando el último lado de la caja.




4. Sacando los componentes.

Extrae los componentes de la caja y comprueba que están en buen estado. Después, puedes proceder al destroquelado de las piezas que lo necesiten y a la apertura de los mazos.

Hojas de  control y reglas en todos los idiomas conocidos por el hombre (incluido el murciano) excepto castellano.





Tablero y troquelables.



Tray de cartón interior (ya me da mala espina), mazo de cartas, fichas y bolsas zip para componentes.

El último concilio de la Santa Fe, decretó que los precintos de los mazos no tienen alma ni albergan la chispa de Hermes, pueden por lo tanto, romperse y tirarse sin miedo alguno (algunos oficiantes gustan de pasar un rato a solas con ellos antes, aunque la postura oficial de la iglesia repudia estos actos). Una vez abierto el mazo, debe ser protegido inmediatamente con las fundas, que serán del tamaño adecuado, ni demasiado grandes, ni demasiado pequeñas.

Yummm... el olor a fundas de plástico por la mañana.


Destroquelar puede parecer fácil, pero aquellos que se arrojan a desmontar su juego sin haber tomado previamente las precauciones adecuadas, pueden verse ante la peor de las situaciones ¡¡Las fichas de cartón con trocitos despegados!! ¡¡El Despegalipsis!! (si esto te ocurre, resígnate, entierra el juego con honores y baja a la tienda a por otro ejemplar). La técnica a usar, ha sido depurada durante generaciones y se la conoce como 'dedo de hierro sobre muros de cartón', lo primero es colocar el cartón con la parte plana hacia abajo (los troqueles dejan un lado del cartón con los bordes de corte redondeados y totalmente cortado, el otro lado es el que tiene los puntos de unión de las piezas y es liso). El dedo debe presionar con firmeza sobre la pieza, aplicando la presión en los puntos de unión de las fichas, para que la rotura sea lo más limpia posible. Si tienes mucho pulso y poco dominio de la técnica del dedo de hierro, puedes debilitar los puntos de unión con un cutter y mucho cuidado.



Todas las piezas troqueladas y ordenadas.
Hades se oculta bajo mil formas, tratando siempre de destruir tu ludoteca ¡no bajes la guardia! Antes de empezar, asegúrate de que el juego está bien troquelado, si no es así deberás usar un cutter o bisturí para remarcar los cortes de las piezas y evitar el desastre (AVISO: Este es un procedimiento avanzado, solo al alcance de acólitos superiores. Si no es tu caso, guarda el juego de nuevo y  llama a un profesional).

5. Guardando los componentes.

Ahora busca la caja o contenedor que mejor se ajuste a las piezas que tienes, la idea es que todo entre de nuevo en la caja sin tener que cortar, romper o tirar nada. En este caso, coloqué el tray de cartón interior de modo que desapareciera la separación vertical del medio que me impedía meter la caja con la fichas. Después de eso ya me entraba todo, a falta de construir una caja para las cartas (que se guardan en una bolsa zip), el juego queda definitivamente listo para su conservación, por los siglos de los siglos, amén.



Cerramos de nuevo, la caja con su precinto original (nivel de frikismo +1).
Bueno chicos, nos vemos la semana que viene. Si tengo oportunidad de probar los juegos nuevos tendremos reseña.

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