viernes, 14 de septiembre de 2012

Jugando a cosicas (XXVII). Reseña de Battle Line.

Buenas a todos. Tras las vacaciones y la obligada entrada veraniega, volvemos a nuestras labores lúdicas habituales para iniciar una serie de reseñas de unos cuantos juegos de GMT que han caído por mis manos y a los que tenía bastantes ganas. Hoy un clásico de Knizia que ya tiene un carrete de años.

Battle Line: Puntuación (8)

Battle Line es un juego viejuno (no tanto como otros de los que hemos hablado aquí pero ya tiene sus doce añitos) del amigo Reiner. Es un juego de cartas más o menos abstracto, con un tema bastante bien pegado, las formaciones de batalla de la antigüedad. Con menos de 30 minutos por partida, es sin duda un gran filler para 2 jugadores.

El campo de batalla son 9 banderas (peones), dispuestos en línea entre los jugadores. Ganará el jugador que conquiste 3 banderas adyacentes o 5 cualquiera.

El juego consta de una baraja de 60 cartas (6 palos de colores numerados del 1-10), con la que los jugadores tratarán de hacer combinaciones de tres cartas con las que ganar cada bandera. Las combinaciones son tipo póker (escalera de color, trío, color, etc...), siendo la combinación más compleja y de valor más elevado la que ganará la bandera. Las combinaciones no se llaman escalera o trío, tienen nombres mucho más evocadores como Wedge, Phalanx, Skirmish... (buen intento chicos, pero nadie les llamará de otro modo que trío, escalera, color o bicicleta...). Durante la partida, los jugadores juegan una carta de su mano en una de las banderas (despliegan tropas) y roban una carta antes de pasar el turno al contrario.

Tras colocar las banderas, los jugadores empiezan a  desplegar sus tropas.


Parte de la gracia del juego es que para reclamar una bandera, debes demostrar fehacientemente que tu adversario no puede superar la combinación que has jugado. Cuando ambos jugadores han jugado sus 3 cartas correspondientes en la bandera es algo fácil, la gracia está en llevarte la bandera de la mesa antes. Suena un poco raro, pero con un ejemplo se ve  fácilmente. Supón que sobre una bandera, el contrincante ha jugado dos seises (con la intención de hacer un trío de 6), tu consigues cerrar una escalera de color con un 3, 4 y 5 rojos. Como la combinación más alta que tu contrincante puede conseguir es un trío de 6 (las cartas jugadas no pueden retirarse del campo de batalla) y esto es inferior a una escalera de color, la bandera es tuya. Para demostrar que has ganado solo puedes usar información visible en la mesa (no puedes enseñar cartas de la mano para demostrar que el 8 rojo lo tienes tu y por lo tanto no lo puede jugar el) y no se tienen en cuenta las posibilidades de las cartas de tácticas (ahora os cuento que es eso).

Un proyecto de trio de 4s se enfrenta a un solitario 5 ¿que ocurrirá?


A esta mecánica sencillota y facilona, y para añadir algo de color al juego, se añade un pequeño mazo de cartas especiales, las tácticas. Estas cartas pueden jugarse en lugar de desplegar una tropa o carta normal.

Las tácticas son excepcionalmente poderosas, e incluyen comodines, cartas que eliminan tropas o que te permiten desplazar cartas ya jugadas de una bandera a otra. Aunque las cartas son muy potentes, pueden ser fácilmente contrarrestadas, ya que un jugador solo puede poner en juego una carta táctica más de las que haya jugado el adversario. De ese modo, un jugador que robe un montón de cartas especiales, verá su mano llena de cartas inútiles que no podrá jugar hasta que su contrincante se lo permita jugando el mismo una carta especial.

El juego avanza turno a turno, mientras se van rellenando los huecos del campo de batalla y cada vez se hace más difícil colocar cartas sin desmontar formaciones o entregar banderas al adversario.

Con tres banderas en manos de uno de los bandos todo parece decidido, pero en este juego no es buena idea vender el oso tan pronto.


Como único punto negativo, voy a decir que la caja es todo aire, con el agravante de que tras poner las fundas, las cartas tampoco caben demasiado holgadas en el tray.

Somos frikis, somos jugones... no quiero una caja enorme para un juego que es una baraja de 70 cartas y una bolsita con peones. En serio, una caja tipo magic (con algo de holgura para poder meter las fundas) y un poco más alta para que entren los peones... y ya está. Pagaré los 15€ del juego sin problemas, en serio. ¡No tengo espacio en la estantería!

Mucha caja para una baraja y 9 peones, tu te ahorras cartón y yo estantería ¿hace?.


Pero tampoco vamos a hundir el juego por este pequeño detalle (sobre todo teniendo en cuenta que por aquel entonces lo de las fundas no era algo tan extendido como para ser tenido en cuenta, lo del aire sin embargo…). En resumen, un juego muy divertido y ágil. Sencillo y asequible para todos los públicos (es al fin y al cabo un juego de coleccionar cartas) y que puede servir como juego de iniciación sin problemas.

Como detalle curioso, decir que el juego es una retematización (por si algún despistado no sabe de que va eso, consiste en cambiar las imágenes y nombres de un juego para cambiar el tema o la ambientación, pero respetando el reglamente tal cual) de un juego anterior del mismo autor (Schotten-Totten), donde además de cambiar escoceses y menhires por guerreros clásicos y banderas, se incluyeron las cartas de tácticas (que más adelante sería incluidas en una edición posterior del juego original).

STATS
COMPLEJIDAD: 3, las reglas del juego son sencillas, pero no os engañéis, luego estruja los sesos mientras haces cálculos y cuentas cartas.
DIVERSIÓN: 7, un filler para dos que pica y se vuelve revanchero.
FRIKEZ: 1, facilón, de temática histórica sin orcos o naves espaciales, es menos friki que el mus.

Links de Battle Line en Board Game Geek y Mesa de Juegos.

Nos vemos la semana que viene, y no olvidéis seguir el blog en facebook, o en Google+, y en twitter como 2maracasD10.

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