domingo, 28 de octubre de 2012

Jugando a cosicas (XXXI). Reseña de At the gates of Loyang.

Buenas a todos, hoy recojo una reseña que hacía tiempo que quería escribir. Un juego que llegó a mi colección hace ya unos años y que desgraciadamente no he podido jugar tanto como quisiera.

At the gates of Loyang: Puntuación (8)

Pues estamos ante el tercero y menos conocido de los juegos de cosecha de Uwe, después del Agrícola y el Le Havre, este juego nos pone en el pellejo de unos agricultores chinos que tratarán de satisfacer la demanda del mercado a base de nabos, remolachas y judías, mientras avanzan por el duro camino hacia la prosperidad.

El Loyang (vamos a recortar un poco el nombre) es un juego curioso, tanto por su planteamiento, como por sus mecánicas. Para empezar, es un solitario. Aunque se anuncie para 1-4 jugadores, la experiencia más satisfactoria se obtiene en las partidas para 2 (para 4 es exactamente igual pero más largo y engorroso) y en estas partidas a 2, la interacción entre los jugadores es mínima. Pero lo cierto, es que lejos de hacerlo un mal juego, crea una gran tensión mientras tratas de superar la puntuación del contrario y lo puteas de vez en cuando con alguna carta especial.

Es un juego puro de gestión de recursos
, nada de trabajadores en esta entrega, aquí el único que curra es nuestro sufrido granjero. Los jugadores tienen un mini-tablero en forma de 'T' donde se encuentra el contador de puntos de victoria y el mercado de verduras (donde en un alarde de realismo, nos venden semillas a precio de oro y prácticamente regalamos nuestros productos) y alrededor del cual se disponen las cartas que van dando forma a nuestra aventura agraria.

Sobre el tablero iremos colocando campos de cultivo (a razón de uno por turno de un mazo propio de cada jugador que incluye 8 campos de cultivo) en los que plantaremos las semillas que compremos, cambiemos o recolectemos y con las que trataremos de suplir a los clientes que vendrán a nuestra granja (estos sí que nos pagarán una buena cantidad de dinero por nuestros vegetales). Los campos de cultivo no son todos iguales y las verduras más cotizadas solo pueden plantarse en algunos de los campos. Además, tenemos un carro (una suerte de almacén temporal) y un almacén donde guardar los excedentes de un turno a otro.

El juego en proceso,  con los campos de cultivo al fondo, nuestro granjero avanzando por el contador de PV y a los lados cartas de clientes y mercaderes (foto BGG).


Cada turno, se roban cartas de un mazo común y se crea una suerte de subasta por descarte en el que los jugadores van tirando cartas a un pool común, hasta que un jugador ve una carta en mesa que le gusta y decide jugar. Entonces se juega una carta de la mano y una de la mesa (obligatoriamente) y el otro jugador, debe entonces hacer lo mismo. Estas cartas son de varios tipos, incluyen clientes (que compran nuestros productos) que pueden ser fijos (hay que serviles durante varios turnos y generan una importante presión al obligarte a producir o comprar las verduras que piden) o esporádicos (estos son más fáciles de manejar, pero dan menos dinero), puestos de mercado, donde podemos trocar unas verduras por otras (ya sea para venderlas o para plantar), ayudantes (cartas especiales con sus propias reglas que nos permiten intercambiar cartas entre los tableros, evitar que los clientes se enfaden si no les damos lo que quieren, o incluso robarle clientes al contrario) y campos extra que pueden usarse para ampliar la granja.

Los clientes fijos aumentan nuestros ingresos, pero pueden enfadarse y costarnos dinero si no les servimos a tiempo. Fu Manchú está ya bastante enfadado (foto BGG).


Las cartas de ayudantes traducidas por un amable miembro de la BGG (foto BGG).


Con todo esto se genera un caos de compro, vendo, amplio los campos y planto unas remolachas por aquí, que nos lleva como objetivo final a recoger dinero y comprar puntos de victoria (avanzar en el camino de la prosperidad). Si, los puntos de victoria se compran y tienen un coste exponencial, es una de las cosas más entretenidas, de repente tienes un montón de pasta con la que podrías comprar semillas y arreglar la granja, pero tu amada y pija esposa quiere un estanque lleno de carpas doradas y un oso panda... ale a gastarse 14 moneditas en subir un escalón en la tabla.

¿Puntos negativos? Pues lo cierto es que varios. El aire, una caja enoooorme (como la del Agrícola), que tras abrirla te quedas mirando en plan 'me faltan componentes, debe estar defectuoso', mientras coges los mini-tableros que parecen restos de destroquelar... Afortunadamente, el juego te quita rápidamente esa sensación de desasosiego (aunque mi estantería agradecería una caja con la mitad de grosor y un jodido tray para meter las cartas y las verduras).

El tablero parece un resto de fábrica (foto BGG... si esta semana no tengo la cámara de fotos...).


El otro handicap, como ya hemos comentado, es el número de jugadores y la poca interacción entre ellos, que puede echar para atrás a más de uno (al final estás comprando un juego para 2 jugadores).

Mi veredicto final, es que es un juego excelente (también es cierto que los juegos de agricultores me encantan) y una compra obligatoria para aquellos que buscan títulos para dos jugadores. El juego es magnífico si no te importa tener que hacer cuentas, porque te faltan dedos cada turno mientras tratas de cuadrar las compras, ventas y excedentes.

Por cierto, el juego puede jugarse gratuitamente online en la web de Yucata (aunque en esta web se suele jugar por turnos de esos que te conectas de un día a otro, así que quizás no sea la mejor opción para hacerse una idea del juego), algún día de estos dedicaré una o dos entradas a estos portales.

STATS
COMPLEJIDAD: 5, el juego es en realidad muy fácil, pero las reglas son muy engorrosas, es de esos que te los explican en cinco minutos pero te pasas una hora leyendo reglas como te toque aprender solo.
DIVERSIÓN: 8 ¡Ay rubio los malacatones! ¡Que me los quitan de la maaaanos! (soy un yonki de los juegos de granjas desde el SimFarm del ordenador).
FRIKEZ: 4, el tema es apto para todos los públicos, pero el juego no es fácil de dominar para gente que solo ha jugado al parchís o el trivial.

Links de At the gates of Loyang en Board Game Geek y Mesa de Juegos.

La semana que viene son las Jesta y me plantaré allí con el saco de dormir y Cats (mi libro, yo he venido a hablar de mi libro), así que me da que no habrá entrada en el blog (pero para la siguiente si nada lo impide, tendremos especial jornadas).

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4 comentarios:

  1. Me habian hablado bastante bien del Loyang pero me he parado tranquilamente a leer la reseña y me ha sorprendido que funcionara tan bien para dos jugadores (puntos a su favor), el ver que tienes las cartas bien tradumaquetada y lo bien que luce esa maderita sobre la mesa.

    Me ha gustado bastante y lo mismo le sigo la pista para mi próximo pedido ^_^.

    Un saludito

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  2. Lo cierto es que yo lo cazé hace ya un tiempo y no me arrepiento (aunque no haya podido jugarlo tanto como quisiera). De las cartas traducidas no me puedo apuntar el mérito, las fotos de esta semana son todas robadas, me quedé sin cámara : ).

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  3. Este juego es de lo mejor que ha diseñado Uwe, y casi nunca se habla de él, lo cual nunca entiendo. Hay que darle una oportunidad porque es muy agradable de jugar y, como decís, muy apto para jugar con la pareja, por ejemplo. Buena reseña (a ver si se le hace justicia a este jueguito).

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  4. Yo había oído hablar de este juego pero poco más. Leí esta reseña picado por la curiosidad y tuve que volverla a leer al descubrirme interesado en el juego. Para mí, al que también le encantan los juegos de granja pero que no acaba de encontrarle al AGRICOLA todas esas maravillas que los demás le veis, interesado en juegos para dos (no siempre tienes a 4 jugones a mano), este Loyang me parece un juego digno de mención.
    Gracias por la reseña.

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